Momento de cambio

La vida puede ser imprevisible, la vida puede cambiar en un instante, todo lo que estás acostumbrado a hacer y a vivir: cambia.

Mi vida profesional ha cambiado, después de toda una vida en el Hospital Vall d’Hebron, donde llegué en 1986, y desarrollé mi actividad en el Hospital de Traumatología donde se encontraba el Laboratorio de Microbiología, ese fue mi primer destino cubriendo la baja maternal de Amelia Cano, durante ese tiempo los antibiogramas y por ello las sensibilidades o resistencias a los antibióticos fueron mis compañeros en turno de tarde, con el Dr. Oscar del Valle y Dolors Viu, fue mi primer contacto en el hospital considerado «buque insignia de la sanidad catalana». Y también pude conocer a los diferentes mandos enfermeros, algunos han marcado sin duda mi devenir como enfermero y gestor: Kety Soriano, Manel Sal, Pedro García, Patrocinio Egido… sin duda siempre estarán a mi lado.

El paso por unidades de traumatología, neurofisiología y urgencias fue una parte de mi desarrollo posterior, hasta que fui asignado al equipo del Dr. Ignasi Calicó, en el área de virus del Servicio de Microbiología del Dr. Luis Arcalís, allí tuve la suerte de inaugurar el nuevo edificio de laboratorios del Hospital y de esos 13 años, me quedan la amistad de excelentes compañeros: Octavio Martínez, José Saura, Josep Maria Manresa o Maria Teresa Betbesé, y como supervisora a Mari Francis Lasso.

Sin duda la virología marcó un antes y un después en mi vida profesional: congresos, cursos, publicaciones, crear la primera web de virología en español, los dos premios conseguidos en sendos Congresos de Enfermería de Laboratorio son parte de todo lo que aprendí y disfruté entre cultivos celulares, microscopios invertidos, inmunofluorescencias y demás técnicas virológicas.

De trabajar con virus a formar parte del staff de la dirección de enfermería, con la labor de crear la primera intranet de enfermería a nivel nacional, gracias a Tomás Costa y al Dr. José Luis de Sancho que siempre confiaron en mí. Fue mi inicio en la gestión enfermera, ya que posteriormente fui nombrado Supervisor del Área de Sistemas de Información, y pude participar en el denominado Projecte ARGOS del Institut Català de la Salut, colaborando en la implantación de los sistemas informáticos de registro SAP, Gacela y MetaVisión. En el staff de la dirección de enfermería tuve excelentes compañeros: Andreu Aloy, Jesús Pons, Josep Anton, de nuevo Pedro García, pudiendo vivir la trasversalización de los servicios en el Hospital.

Pasados unos años, se produjo un cambio también destacado en mi vida profesional, fue mi paso a Recursos Humanos como Adjunto de Enfermería responsable de la planificación de turnos con HP-Aida, otra visión de la gestión desde una perspectiva distinta, con Toni López, Nona Torres, Pep Prats y Pilar Milla. De ser un gestor enfermero me convertí en administrador de un sistema de gestión de planillas y turnos para prácticamente todas las categorías del Hospital.

La gestión ya sabemos que es incierta, y un día se produce el cese en mi cargo, y vuelvo a ejercer de enfermero, en primer lugar en el Servicio de Endoscopia Digestiva al frente del cual estaba el Dr Armengol, una nueva experiencia asistencial y personalmente enriquecedora, y posteriormente mi paso a la noche en el Área de Traumatología, volver a coincidir con Manel Sal, en la ULM y Cirugía Plástica y Maxilofacial, y nuevamente con enfermeras excelentes: José Luis, María, Estefania, y unas TCAE a la altura del equipo, sin ellas la calidad asistencial sería imposible.

Después de unos años volví a la gestión, una gestión nueva para mi, al ser nombrado supervisor general de turno de martes noche en el Área Materno-infantil,

y durante 4 años pude ejercer este cargo, aprendiendo a valorar la labor de las enfermeras pediátricas, una labor desconocida que las hace estar hechas de otra pasta.

Sin duda 35 años de mi vida dedicados al mayor hospital de Barcelona y de Cataluña, 35 años llenos de experiencias, la mayor parte de ellas muy positivas que han marcado mi vida personal y profesional, aunque siempre te quedan espinas clavadas por algunos hechos que nunca llegas a comprender, una lástima, pero sin duda puedo decir bien alto y orgulloso: «yo trabajé 35 años en Vall d’Hebron»

GRACIAS a TODOS por formar parte de mi vida

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  1. Pingback: 100 días – Albert Cortés Borra

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